Ser gay no es suficiente para mantener una amistad
Ser gay no siempre es suficiente para construir amistades duraderas. Este artículo también explora cómo ser más empático con amigos autistas autodiagnosticados.
A veces conoces a alguien nuevo en la comunidad LGBTQ+. Ambos son gay. Crees que esto es suficiente para ser amigos. Pero no siempre es tan simple.
Compartir tu identidad sexual puede sentirse como un vínculo fuerte. Te da algo en común inmediatamente. Pero una buena amistad necesita más que eso. Necesitas conectar verdaderamente con la otra persona. Necesitas disfrutar su compañía.
¿Qué pasa cuando esa conexión no se siente bien? Quizás las conversaciones se sienten forzadas. Quizás no comparten los mismos intereses. Simplemente no hay química. Esto es muy normal. No todas las personas LGBTQ+ serán tu mejor amigo.
Puede ser incómodo terminar una amistad nueva. No quieres lastimar a la otra persona. Pero permanecer en una amistad que no funciona tampoco es justo. Está bien alejarse lentamente. No necesitas tener una conversación importante. Puedes simplemente estar menos disponible con el tiempo.
Sé amable y respetuoso. Puedes ser amigable cuando se vean. Pero está bien admitir que la amistad no crece. La identidad compartida es un punto de partida. No es razón para mantener una amistad que no se siente bien.
El artículo también trata un segundo tema. Un lector tiene autismo. Se siente frustrado. Algunos amigos dicen que también tienen autismo. Pero estos amigos no han sido diagnosticados oficialmente. Piden acomodaciones especiales. Esto molesta al lector.
El lector quiere ser más comprensivo. El autodiagnóstico puede ser una experiencia real y válida para muchas personas. No todos tienen acceso a un diagnóstico profesional. Puede ser caro o difícil de obtener.
Al mismo tiempo, está bien sentirse frustrado a veces. La empatía requiere práctica. Ayuda recordar que todos lidian con algo. Intenta escuchar y hacer preguntas. Entender la experiencia de alguien no significa que debas estar de acuerdo con todo.
Ambos temas nos recuerdan que las relaciones son complejas. La identidad es solo una pequeña parte de quién somos.
